Super Mario Bros: la evolución de un ícono eterno de los videojuegos

Hablar de videojuegos sin mencionar a Super Mario Bros es casi imposible. Desde su primera aparición en los años 80, Mario no solo definió un género, sino que se convirtió en uno de los personajes más reconocibles de la cultura popular. A lo largo de más de cuatro décadas, el fontanero más famoso del mundo ha evolucionado junto con la industria, adaptándose a nuevas tecnologías, estilos de juego y generaciones de jugadores.

Los orígenes: el nacimiento de una leyenda (1981–1985)

La historia de Mario comienza en 1981, cuando aparece por primera vez en el arcade Donkey Kong. En ese entonces no se llamaba Mario, sino Jumpman, y su misión era rescatar a Pauline del gorila gigante. Su diseño simple y su capacidad de saltar marcaron el inicio de algo grande.

El verdadero punto de inflexión llegó en 1985 con el lanzamiento de Super Mario Bros para la Nintendo Entertainment System (NES). Este juego revolucionó los videojuegos de plataformas al introducir niveles de desplazamiento lateral, secretos, power-ups como el champiñón y la flor de fuego, y una narrativa sencilla pero efectiva: rescatar a la Princesa Peach del villano Bowser. El éxito fue inmediato y sentó las bases del diseño moderno de videojuegos.

Expansión y refinamiento en 2D (1986–1995)

Tras el éxito inicial, Nintendo lanzó varias secuelas que expandieron la fórmula. Super Mario Bros 2 ofreció una experiencia distinta (especialmente fuera de Japón), mientras que Super Mario Bros 3 (1988) es considerado por muchos como uno de los mejores videojuegos de todos los tiempos, gracias a su mapa del mundo, trajes especiales y un diseño de niveles mucho más complejo.

En 1990, Super Mario World llegó con la Super Nintendo (SNES), introduciendo a Yoshi y ofreciendo mundos más grandes, gráficos mejorados y una jugabilidad más pulida. Esta etapa consolidó a Mario como el rey indiscutible de las plataformas en 2D.

El salto a las tres dimensiones (1996–2005)

La mayor revolución en la historia de la franquicia ocurrió en 1996 con Super Mario 64. Por primera vez, Mario se movía libremente en entornos 3D, con una cámara dinámica y niveles abiertos que invitaban a la exploración. Este título redefinió los juegos en tres dimensiones y se convirtió en un referente para toda la industria.

Más adelante, Super Mario Sunshine (2002) para GameCube apostó por mecánicas innovadoras como el uso del dispositivo FLUDD, que permitía a Mario usar agua para limpiar escenarios y desplazarse de nuevas formas. Aunque fue polémico en su momento, hoy es valorado por su originalidad.

La era de la experimentación y la perfección (2006–2016)

Con Super Mario Galaxy (2007) y su secuela, Nintendo llevó a Mario al espacio. La gravedad se convirtió en un elemento central de la jugabilidad, ofreciendo niveles creativos y una presentación artística memorable. Estos juegos demostraron que aún era posible reinventar a Mario sin perder su esencia.

Paralelamente, la serie New Super Mario Bros revivió el estilo clásico en 2D con gráficos modernos, atrayendo tanto a jugadores veteranos como a nuevos fans.

Mario en la actualidad: libertad total y nostalgia renovada (2017–presente)

En 2017, Super Mario Odyssey marcó un nuevo hito para la franquicia. Con mundos abiertos, libertad de exploración y la introducción de Cappy, un sombrero con habilidades únicas, el juego combinó nostalgia e innovación de forma magistral. Fue aclamado por la crítica y considerado uno de los mejores juegos de la Nintendo Switch.

Hoy en día, Mario sigue vigente no solo a través de nuevos títulos, sino también mediante remakes, colecciones, spin-offs y su expansión a otros medios como el cine y los parques temáticos. Su capacidad de reinventarse sin perder identidad es clave para su longevidad.

Un personaje que trasciende generaciones

Desde simples píxeles hasta mundos abiertos llenos de vida, Super Mario Bros ha acompañado la evolución tecnológica y creativa de los videojuegos. Más que una saga, Mario es un símbolo de diversión, innovación y diseño bien hecho. Y si algo ha demostrado a lo largo de los años, es que todavía tiene muchas aventuras por delante.

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